Así escribe Jiménez Lozano, tipo de aspecto frágil y menudo, que tumbaría intelectualmente al primer asalto a cualquiera de nuestros pesos pesados.
jueves, 25 de marzo de 2010
La menestra
Así escribe Jiménez Lozano, tipo de aspecto frágil y menudo, que tumbaría intelectualmente al primer asalto a cualquiera de nuestros pesos pesados.
sábado, 20 de marzo de 2010
Amadeus ha vuelto
18 de marzo. Algo aturdido en este cacofónico país, paseo por la ribera del Arlanzón y escucho un milagroso solo de flauta mágica. El solista domina el pentagrama y suelta un chorro sostenido de música trinada que alegra de verdad el corazón.
Sobre el brazo tendido de un viejo álamo, el virtuoso contempla el atardecer de una ciudad que suspira desde hace tiempo por la primavera. Presumido y feliz, luce un impecable y brillante chaqué negro, rematado por un vistoso pico naranja o grano de maíz. Le he reconocido al instante. Tras unas aventureras vacaciones en la villa gallega de Bayona, Amadeus, mirlo aventajado de la escuela de Mozart, ha vuelto a Burgos.
lunes, 15 de marzo de 2010
“Miguel, estamos todos”
Miguel Delibes agonizaba la madrugada de un viernes casi de primavera, en su casa de siempre, en Valladolid. Cuenta Juan Cruz, en El País, que reinaba un denso y respetuoso silencio entre los hijos y nietos que rodeaban al escritor. Hasta que Pepi, la mujer de Germán, grancanaria de nacimiento, tomó las manos de su suegro y le dijo en voz alta: —Miguel, estamos todos; te queremos mucho. Ahí rompió la familia a llorar. Y fue lo último que escuchó don Miguel, una gran verdad por otra parte, pues nunca estuvo solo el hombre al que la muerte de su mujer, Ángeles, dejó tan triste.
El sábado, los hijos y los nietos estaban conmovidos en la catedral. Acudió todo el mundo. Lo que había dicho Pepi se convertía en una verdad abrumadora, gracias a un gentío que, en su recogimiento, ofrecía a Delibes una despedida emocionante. Es raro ver a un hombre que solo escribía y paseaba por las calles de su pueblo, despedido como si fuera un héroe, al final de una batalla en la que no quiso hacer ruido. Andreu Teixidor, que fue su editor en Destino durante años, le definía como “una rara excepción en un mundo de opereta".
viernes, 12 de marzo de 2010
Señora de rojo
Si el borroso matasellos de la respuesta no me engaña, escribí un christma a Miguel Delibes en diciembre de 1990, con una doble felicitación por la Navidad y por el Premio Cervantes. Y con la osadía de sugerirle el tema de una novela: su mujer y su familia.
Delibes me contestó, como solía, con un sello pegado a un tarjetón sin sobre, y al dorso su agradecimiento y una excusa: “No soy escritor de oficio. No escribo lo que quiero sino lo que puedo, lo que me exige dentro de mí ser expuesto”. Justo un año más tarde llegaba a las librerías Señora de rojo sobre fondo gris.
Para cualquier lectora joven, Señora de rojo me parece una clase impagable sobre el difícil arte de ser mujer. Y, para todos, es el retrato cumplido que Miguel Delibes nos ofrece de “una mujer que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”. Y también una delicada y original historia de amor. Y un canto a la familia. Y una profunda lección de humanismo.
miércoles, 10 de marzo de 2010
La mujer del saco
Durante
Pero aquella mujer sacaba bebés escondidos en su maletín de enfermera y en el fondo de su caja de herramientas. También llevaba un saco de arpillera en la parte de atrás de su camioneta, para niños mayores. Iba acompañada por un perro entrenado para ladrar a los soldados nazis cuando entraba y salía del Ghetto. Los ladridos ocultaban el llanto de los bebés. Así salvó a 2.500 en año y medio.
domingo, 7 de marzo de 2010
Los Profetas
* Después de su primera prueba, el cazatalentos escribió: “¡No puede actuar! ¡Ligeramente calvo! ¡Baila muy poco!”, refiriéndose a Fred Astaire.
* A Beethoven, su profesor de violín le aseguró que no tenía futuro como compositor.
* Los profesores de Edison dijeron que era demasiado estúpido para aprender algo o crear algo útil.
* Einstein no habló hasta que tuvo cuatro años de edad y no leyó hasta cumplir los siete. Su maestro lo describió como “mentalmente lento, insociable, perdido en sus sueños”. Rechazaron su admisión en el Colegio Politécnico de Zurich por considerarlo incapaz.
* A Walt Disney le despidió el editor de un periódico por falta de ideas. También se fue a la bancarrota varias veces antes de construir Disneylandia.
* Dieciocho editores rechazaron Juan Salvador Gaviota, la novela de diez mil palabras de Richard Bach, antes de que MacMillan la publicara en 1970. En 1975 se habían vendido más de siete millones de libros sólo en Estados Unidos.
* ¿Conclusión? Parece que uno es el más indicado para hacer profecías sobre sí mismo. Ya lo dijo Henry Ford: "Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, es verdad, tienes razón".
lunes, 1 de marzo de 2010
El Día de la Transparencia
Leo en
También leo que
Teresa Zurro, jefa de prensa de

