Con notable maestría,
Teresa Gutiérrez de Cabiedes,
periodista y doctora en Comunicación Pública por la Universidad de
Navarra, especialista en Hannah Arendt, nos acerca en este nuevo libro a
la gran periodista, filósofa y escritora.
Si Séneca hubiera vivido entre nosotros, sus
Epístolas a Lucilio
habrían sido emails. Es lo que hace Teresa cuando responde a su sobrina
Sofía y abordan la figura de Hannah Arendt. Gracias a ese intenso
intercambio de correos, recogido en el título
Palabra de Hannah Arendt,
asistimos los lectores al poderoso retrato de una mujer judía que nace
en Hannover en 1906; que es alumna aventajada, entre 1924 y 1928, de
maestros como Heidegger, Guardini, Husserl o Jaspers; que colabora
después con la resistencia sionista en Alemania y es conocida como
Atenea, la diosa de la guerra, inteligente en la estrategia, protectora
de Ulises.
Tras ser detenida y puesta en libertad, Hannah huye a
París con su madre. En Francia es Secretaria General de Youth Aliyah,
agencia judía para Palestina; se encarga de rescatar niños judíos de
Austria y Checoslovaquia; se casa con Heinrich Blücher; es internada en
un campo de refugiados. En 1941 se exilia con su marido a Estados
Unidos, se establecen en Nueva York y comienza a trabajar como
periodista. Después de haber comprobado la inmensa capacidad de
manipulación del periodismo nazi, Hannah Arendt sabía que los
periodistas crean en gran medida la cultura de una época, porque la
gente ve la realidad a través de sus historias.
Publicado por
Ediciones Encuentro, Palabra de Hannah Arendt
nos brinda algunas claves del oficio periodístico en nuestros días,
analiza el periodismo de Arendt y se centra en los reportajes que
realizó sobre el juicio al nazi Adolf Eichmann, en Jerusalén. Reportajes
que fueron publicados por The New Yorker en 1963. En esos artículos,
así como en el libro donde son compilados,
Eichmann en Jerusalén,
Hannah se atreve a airear una verdad sepultada por el judaísmo oficial:
que muchos judíos habían colaborado con sus verdugos en las tareas de
reclutamiento para el envío a los campos, y también en la supervisión de
trabajos y matanzas en aquellos infiernos. “El papel que desempeñaron
los dirigentes judíos en la destrucción de su propio pueblo constituye,
sin duda alguna, uno de los capítulos más tenebrosos de la ya tenebrosa
historia de los padecimientos de los judíos en Europa”.
El libro
fue prohibido en Israel y desencadenó una campaña internacional contra
su autora. El hecho de que la periodista fuese una mujer judía con
enorme prestigio intelectual y moral, no hizo más que aumentar la
afrenta y el escarmiento. Pero la verdad ya no podía ocultarse. En el
propio libro, Hannah reconoce que “cientos de miles de bondadosos
americanos de clase media habrán aprendido de esos artículos que los
líderes judíos de Europa fueron cobardes, ineptos e incluso
colaboracionistas; que la comunidad judía ayudó a los nazis a cumplir su
objetivo de genocidio racial”.
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