
Las preguntas, muchas y variadas, son de máxima actualidad. Las respuestas nos asombran, una vez más, por su sencillez y clarividencia. En ellas podrá comprobar, cualquier lector, la profunda complementariedad entre la fe y la razón.
A Benedicto XVI le llaman el Papa de la razón. Yo añadiría que esa razón es sumamente culta, elegante y amable, y que su magisterio es impagable.