viernes, 17 de noviembre de 2017

Christian Bobin, Resucitar


Un aplauso cerrado a Ediciones Encuentro por publicar a este francés genial e inclasificable. A los textos me remito.

Hace tiempo que aparecieron las primeras fisuras en el dique. En principio, pasaron inadvertidas, después se agrandaron. Ahora el dique ha cedido y un torrente de fango invade el mundo. Estamos solo al comienzo. Todo el mal que es posible imaginar se hará real. Un mar de fondo sobre el que nadie tiene control. Hay quienes disfrutan con el, bamboleándose como corchos que flotan sobre aguas fecales. Pasará tiempo antes de que se invierta este movimiento. Habrá un renacimiento, es verdad, pero ni vosotros ni yo lo veremos. Pág. 54

La tierra se llena de una nueva raza de hombres a la vez instruidos y analfabetos, hombres que controlan los ordenadores y ya no comprenden para nada a las almas, que llegan incluso a olvidar lo que una palabra como esa pudo designar en otro tiempo. Cuando, pese a todo, alguna cosa de la vida les afecta –un duelo o una ruptura-, esas personas se encuentran más desprovistas que los recién nacidos. En esos momentos, les haría falta hablar una lengua que ya no está en vigor, mucho más sutil que el dialecto informático.  61

En el mismo momento en que perdemos algo material, una moneda de oro cae en la hucha de la Pobreza. 69

Qué sabiduría la de los cuentos, en los que hay que guardarse de abrir una puerta prohibida o de probar un fruto demasiado rojo: hay gestos aparentemente sin importancia que, por encima de cualquier otra cosa, no hay que hacer, so pena de perder algo más que la vida. 87-88

Busco la plenitud de una vida tan límpida que nada pueda perturbarla, ni siquiera la vista de este mundo muerto. Busco algo así porque ya lo entreví en la infancia y lo he visto más tarde en esta vida agarrotada que llamamos vida de “adulto”. 91

A cada instante, algo viene a socorrernos. 106

He apostado todo mi ser por un amor que no puede entrar en este mundo aun cuando ilumina cada uno de sus detalles. 121

J. ha llegado a ser un intelectual, es decir, alguien al que su propia inteligencia le impide pensar. 133

Los recién nacidos tienen cautivo a Dios dentro de sus pequeños puños cerrados. 150

He quitado de mi vida muchas cosas inútiles y Dios se ha acercado a ver lo que pasaba. 154

El ceremonial en torno a la comida siempre me ha agobiado, y no sé por qué vulgar herejía se les ofrece a un asado o a un vino un homenaje que solo un dios amoroso debería inspirar legítimamente. Hay algo que repugna en esos rostros inclinados con recogimiento sobre algo que, a fin de cuentas, es solo carne muerta o zumo de uva envejecido, como si se tratara de reliquias de un santo con un secreto poder. 156-7

Desde siempre, he multiplicado los trucos para no traicionar mi ausencia de un mundo del que nunca he comprendido ni los asuntos en que se afana ni los placeres en los que descansa. A veces, intento aprender esa lengua extranjera que casi todos hablan. Solo lo consigo por momentos. Este sentimiento mío acerca del mundo, es muy viejo. Procede, sin duda, de la lejana infancia. Tuve que renunciar a aprender algo que ya no se puede aprender más tarde. Ignoro si se trata de una gracia o de una incapacidad. Solo sé que me resulta imposible vivir en un mundo en el que no creo. 159-160

Hoy, mi padre, recientemente desaparecido, ha estado todo el tiempo a mi lado. Lo mismo que yo, no ha hecho nada en todo el día. Sonreía, eso es todo. 162

A veces, quisiera entrar en alguna casa, al azar, sentarme en la cocina y preguntar a sus moradores de qué tienen miedo, qué esperan, y si comprenden algo de nuestra presencia común en la tierra. 163

Mi mesa de trabajo está frente al abedul y el abedul está frente a Dios. Intento colocar mis palabras en esa línea que dibujan los tres. 164

Al final, nunca podremos formular nada seriamente –quiero decir, algo verificable- acerca de la vida o de la muerte, suponiendo que sean cosas distintas. En toda nuestra vida, no encontraremos la verdad –pero quién sabe si, buscándola a pesar de todo, no se acercará ella a nosotros, enternecida por nuestros esfuerzos. 167

Los muertos no saben que están muertos, pero tampoco los vivos saben que están vivos. Nadie sabe gran cosa. 167
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martes, 14 de noviembre de 2017

Sócrates en noviembre



En este mes de los difuntos uno se acuerda de Sócrates, claro. Por Platón y Jenofonte, sus más aventajados discípulos, conocemos la defensa del maestro en el célebre juicio que le condenó a beber la cicuta. Ediciones Rialp ha tenido el acierto de reunir ambas joyas en un volumen bien anotado, pequeño y elegante.

Las dos Apologías tienen en común el planteamiento brillante y ameno de cuestiones tan fundamentales como el respeto a la conciencia, la obediencia a las leyes, la práctica de la virtud y la reflexión sobre la muerte. Asuntos de máxima relevancia en cualquier época, porque tocan la esencia de la condición humana. Si la Apología de Platón es breve, la escrita por Jenofonte son apenas veinte páginas que se saborean serenamente en menos de una hora. Nadie podrá decir que no tiene tiempo para esta lectura, y dudo que deje indiferente a algún lector. Como botón de muestra, las últimas palabras de Sócrates a sus jueces: “Bien, ha llegado la hora de marcharnos. Yo para morir, vosotros para vivir. Entre vosotros y yo, ¿quién sale ganando? Esto nadie lo sabe, solo Dios”.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Chesterton en Santander











Boina sobre Cantabria y sobre el escritor. Lluvia benéfica también de ideas, pues Chesterton está en la Librería Estvdio, que celebra sus primeros 70 años. Gracias a Alfredo, que gestiona y ata todo en corto: la sala, la prensa, la radio, la asistencia... Gracias a Fernando García-Barredo y a Luis. Una estupenda ocasión para dar un paseo por la bahía y estar con los amigos del norte: Antonio, Fernando y Nieves, Javier y Paco, Emilio y Quique, Leticia, los Revuelta...


viernes, 27 de octubre de 2017

Gloria


SI no sabe de ti, mi alma no sabe,
acostumbrada al páramo sombrío,
donde estaban tu casa y esas rosas
y la luz que encendías a la noche;
la casa que jamás me abrió sus puertas,
pero sus rosas y su luz bastaban,
para saber de ti, de luz y rosas.




Julio Martínez Mesanza, director del Instituto Cervantes en cinco países, ha ganado el Premio Nacional de Poesía por su obra Gloria, publicada en la prestigiosa Colección Adonáis (Rialp).

Poeta de la generación de los ochenta, Mesanza cultiva en endecasílabos blancos una poesía intensa, inteligente y culta, que bucea en el misterio humano y divino que nos constituye. Dos pilares son esenciales en su obra: uno es la tradición literaria, con Borges, Claudel, el romancero, Lorca, la poesía intimista de Lope...; otro es la Biblia, en especial el Génesis, los Salmos y profetas como Isaías.

UNA madona de van eyck y el niño,
que miran desde el tiempo de la gracia, 
ese claro en el cielo incomprensible,
que dice imagen, gloria y semejanza.

Carmelo Guillén me explica que el mundo del poeta, cargado de iglesias, santos o advocaciones marianas, al mismo tiempo está repleto de vencidos, desertores o traidores; un mundo —reflejo de Occidente— regido por la ley de la fuerza, en el que impera el orgullo, la mentira, la tristeza o la usurpación, y que prescinde de sus raíces espirituales; un mundo, en fin, necesitado de redención, mesura y amor. Después añade que JMM es uno de esos autores que saben a verdad, sin complejos a la hora de exaltar las cualidades que enaltecen al hombre, sobre todo el honor, la libertad y la fe. 

jueves, 12 de octubre de 2017

Roger Scruton




La búsqueda de la belleza hace del mundo nuestro hogar, amplía nuestras alegrías y consuela nuestras penas. 

El relativismo es el primer refugio de los canallas.

Un filósofo que diga “no hay verdades, solo opiniones”, se arriesga a que le pregunten: “¿Eso es una verdad o una opinión?”.

Una sociedad libre es una comunidad de seres responsables, unidos por la benevolencia y las obligaciones del amor familiar.

El matrimonio no existe para beneficio de la presente generación, sino de la siguiente. 

El vino no solo es un objeto de placer, sino de conocimiento.

La belleza está amenazada por el culto a la fealdad en el arte, y por el culto a lo útil en la vida ordinaria. 

Para ser original, un artista también debe pertenecer a la tradición de la que parte. 

Ser impopular nunca es fácil, aunque serlo por una buena causa es una garantía frente a la desesperación. 

La música es el ejemplo perfecto de algo que está en este mundo pero que no es de este mundo.

Cuando los políticos fallan, sus esfuerzos no se dirigen a cambiar, sino a cambiar la creencia de la gente de que ellos han fallado.

En ausencia de una religión organizada, el único vehículo de redención es el arte.

El feísmo convirtió el arte en una broma que hace ya tiempo dejó de tener gracia.

Los grandes artistas del pasado sabían que la vida está llena de sufrimiento, pero tenían un remedio: la belleza. 

La obra de arte bella trae consuelo en la tristeza, afirmación en la alegría, y muestra que la vida vale la pena. 

Nuestras instituciones docentes han dejado de salvaguardar la cultura, al tiempo que la vida pública se ha imbecilizado de forma deliberada.  

La oración y la penitencia se han interrumpido, pero no olvidado. Así que la vida ética sigue siendo posible para quienes deseen recuperarla en las catacumbas de la alta cultura. 

Confucio no ofrecía una filosofía, pero nos animaba a vivir como si nuestros actos tuvieran consecuencias eternas.
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domingo, 1 de octubre de 2017

Rebelión en la Granja


Inquietante similitud entre lo que ocurre en el Nordeste y en Animal Farm, donde los cerdos convierten a la mitad del personal en tontos útiles.

martes, 26 de septiembre de 2017

También Serrat



La posverdad catalana nos descubre ahora que Serrat ha sido criptofascista durante medio siglo. Mientras me recupero, leo a Edurne Uriarte y no me resisto a transcribir dos párrafos de su columna en ABC:

ESPAÑOLES QUE NO FACHAS
JOSÉ Luis Rebordinos, director del Festival de Cine de San Sebastián, defendió hace unos días el punto de vista humorístico de la película Fe de etarras afirmando sobre ETA que «por supuesto que hablamos de una banda fascista y asesina». Pues no, además de banda asesina, ETA es ultranacionalista y comunista, pero no fascista, rasgo ideológico que nunca estuvo en su ideario. Pero vivimos en un país en el que hay que recordar este dato tan conocido una y otra vez, porque la izquierda ha impuesto determinada lectura manipulada de la realidad según la cual no sólo el comunismo es estupendo o no existe la xenofobia en el nacionalismo catalán o vasco, sino que todo lo que no les gusta es fascista, aunque sea abiertamente ultraizquierdista como es el caso de ETA.

En ese ambiente falsificado durante décadas se moviliza estos días la sociedad civil española en contra del golpe independentista. Y por eso alguno de los vídeos que circulan por las redes sociales clarifica que los contrarios al referéndum ilegal y partidarios de nuestro sistema democrático y descentralizado y de la unidad de España no somos «fachas», sino españoles. Y hay que perder el tiempo explicando esta obviedad porque llevamos décadas de adoctrinamiento ideológico, según el cual los nacionalismos extremistas como el catalán que acaba de saltarse todos los procedimientos democráticos y legales son «progresistas», mientras que el nacionalismo español democrático y defensor de uno de los Estados más descentralizados del mundo es «facha».


lunes, 25 de septiembre de 2017

La evangelización de los católicos



El objetivo de este libro, magníficamente traducido y editado, es doble: enseñar a los católicos la grandeza incomparable de su fe, para que la vivan a fondo y se animen a mostrarla a un mundo que necesita su testimonio. En ese sentido, los capítulos centrados en la familia me han parecido de enorme interés y actualidad.

El autor, Scott Hahn, es un marido atípico. Y no lo digo porque tenga seis hijos con Kimberly Kirk. Me refiero a su trabajo como profesor de Teología y Sagrada Escritura en una universidad norteamericana. Tampoco es habitual que un católico haya sido durante años pastor protestante. Pero el rasgo que lo convierte definitivamente en rara avis es su calidad como escritor, lograda a base de dominio del lenguaje, amenidad y pedagogía. Para constatarlo bastaría con leer sus primeras páginas, o las dedicadas a comparar el papel de la mujer entre los romanos paganos y entre los romanos cristianos (págs. 92 a 97), basadas en el libro La expansión del cristianismo, del sociólogo Rodney Stark.

Me voy a detener en el cuadro que traza de la vida de la mujer –tanto la rica como la pobre- en el antiguo Imperio Romano. Nada agradable, por cierto. Para empezar, muchas no vivían más de un día, pues el mundo romano las veía como una carga, no como una bendición. De manera perfectamente legal, alegando cualquier motivo, los padres podían abandonar o asesinar a sus hijas recién nacidas. Datos arqueológicos corroboran este inhumano privilegio patriarcal. Los censos de población indican que por cada cien mujeres adultas había ciento cuarenta varones. En la ciudad de Roma se han descubierto sumideros literalmente obstruidos con restos de recién nacidos.

Las niñas romanas, después de recibir poca o ninguna educación, eran casadas al llegar a la pubertad, a menudo con hombres mucho mayores. La ley nunca les permitiría tener posesiones, y su marido podía divorciarse en cualquier momento, sin alegar motivo alguno. Además de compartirla con amantes y prostitutas, su esposo la podía obligar a abortar, con tantas posibilidades de morir como de quedar estéril.

A diferencia de esa infernal existencia femenina, a las mujeres cristianas del Imperio les iba muchísimo mejor. Siguiendo las leyes del pueblo judío, las comunidades cristianas prohibían tajantemente tanto el infanticidio como el aborto. Prohibiciones similares condenaban el divorcio, el adulterio, las relaciones contra natura y lo que hoy lamamos violencia de género. A los maridos se les instaba a amar a sus mujeres “como Cristo amó a su Iglesia”. Por todo ello, el cristianismo era sumamente atractivo para las mujeres, y mientras la Roma pagana agonizaba, la Roma cristiana florecía.
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viernes, 15 de septiembre de 2017

Chesterton por España



En tres ocasiones vino con su esposa a nuestro país, en busca del sol mediterráneo, cuando todavía sus obras no se habían traducido al castellano. Ahora se pasea por las librerías españolas como Pedro por su casa, y te da la oportunidad de contar su apasionada vida ante públicos siempre agradecidos, de Bilbao a Murcia, de Madrid a Sevilla, prestando tu voz a sus magníficas palabras.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Fondo y forma en Lucia Berlin




Algo bulle, hormiguea, hierve y ruge en todas las historias de Lucia Berlin. Ese algo es la vida, su propia vida: una carrera de obstáculos a lo largo de siete décadas, un desasosiego que no cesa, que hincha las velas de sus narraciones desde la primera línea hasta el punto final. Confieso que he vivido, podría decir ella también. Pero no pacíficamente ni a lo grande, sino zarandeada por los vientos furiosos de duras circunstancias familiares: un padre que trabaja demasiado y apenas se deja ver; una madre que se encierra en su habitación con una botella; cambios de ciudad y de país; inadaptación a los nuevos colegios; un curso vertiginoso en la universidad; alcoholismo; ligereza sexual que roza la adicción…

Al final, setenta historias breves para contar escuetamente sus setenta años. Los de una mujer hermosa que decide exprimir sus días y es ella, qué pena, la que acaba exprimida, tirada con frecuencia en la cuneta, rota. Lucia se levanta y se recompone una y otra vez, porque con treinta años y tres divorcios debe sacar adelante a sus cuatro hijos. Por ellos trabaja como telefonista, auxiliar de enfermería, administrativa, profesora de español y mujer de la limpieza, mudándose de casa y cambiando constantemente de trabajo.

Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara, 2016) es una exigente selección de cuarenta y tres relatos, que se presentan por primera vez en español. Historias donde pasan muchas cosas a la vez, manejadas con el virtuosismo de pies y manos sobre los platillos y los tambores de una inmensa batería. El resultado es vivaz, alegre, expansivo, maravilloso. Cada palabra parece haber superado un riguroso casting. Cada frase ha sido tallada como un diamante, con una condensación de información relevante capaz de encerrar en una mirada un mundo, un infierno en una alusión. Información ensamblada con mecánica de precisión, para insuflar vida a personajes y situaciones que nos parecen más reales que la misma realidad, donde la escritora interpreta al mismo tiempo los papeles de héroe y antihéroe, a veces con una inconsciencia o irresponsabilidad que dejará secuelas irreversibles. Estamos, por comparación con otro maestro, ante el realismo sucio de Carver, a veces más sucio y desagradable, a veces más tierno y humilde, con gotas inesperadas de humor benévolo.

También estamos ante una valiosa lección de antropología. En su vejez, Lucia reconoce que “todo lo bueno o malo que ha ocurrido en mi vida ha sido predecible e inevitable, en especial las decisiones y los actos que han garantizado que ahora esté completamente sola”. Ella se hizo y se deshizo a sí misma, no una vez sino muchas, y asume su culpa con valentía. Pero creemos que se equivoca al juzgar inevitable su trayectoria. Puede ser inevitable cosechar tempestades cuando siembras vientos, pero nadie te obligó a abrir la caja de Pandora. Si bebes a diario y sin medida serás alcohólica, y la infidelidad a tu marido acabará en divorcio, pero beber y traicionar fueron elecciones libres. Dicen que la naturaleza no perdona nunca. 

Los relatos de Lucia Berlin recuerdan a los guiones de Woody Allen. Él y ella construyen historias donde los personajes parecen marionetas de sus propios impulsos; vidas donde cualquier idea sobre el deber o la responsabilidad es sofocada por una maleza de deseos y sentimientos que crecen sin control; hombres y mujeres jóvenes que no llevan las riendas de sus conductas y se abandonan al escapismo inmaduro del carpe diem; que parecen incapaces de mantener ese compromiso estable que llamamos fidelidad, y que por ello pagan la elevada factura de la infelicidad. Lucia Berlin intuye – como todo el mundo- que la clave de la felicidad es el amor, pero tal vez desconoce algo que Platón expresó de forma insuperable: que con la efigie del amor se acuña mucha moneda falsa. A pesar de todo, esa hermosa mujer y sus personajes nos conmueven hasta el fondo. Porque nosotros somos como ellos. O podríamos serlo. 
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sábado, 2 de septiembre de 2017

Celia en la revolución


La escritora española Elena Fortún (1886-1952) vivió la Guerra Civil en la España republicana. Fruto de su experiencia es la novela Celia en la revolución, escrita en 1943 y rescatada por la Editorial Renacimiento en 2016.

Celia, protagonista y narradora, tiene dieciséis años y cuenta lo que ve en Madrid, Valencia, Barcelona y Albacete. Sobre todo en Madrid: el hambre atroz, las bombas, el odio, las ejecuciones criminales, y también la solidaridad. Fortún es republicana, pero no se decanta por las derechas o las izquierdas, da la voz a unos y a otros, y también a quienes no se adscriben a ningún bando, como hizo Chaves Nogales en A sangre y fuego. Narración objetiva, en la medida que la objetividad es posible en un proceso histórico de apabullante complejidad, como constata Julián Marías en La Guerra Civil, ¿cómo pudo ocurrir?

Celia en la revolución es un testimonio estremecedor sobre la lucha por la vida, sin ceder al victimismo. El lector se siente cautivado por un estilo sencillo y directo, inteligente y poético, al servicio de pequeños episodios tiernos y crueles, humanísimos y desgarradores, con el amor a la familia por encima de todo. Es la novela que le hubiera gustado escribir a Baroja, asegura Andrés Trapiello en el prólogo.

martes, 29 de agosto de 2017

Buena vida en agosto

¿Puede la vida ofrecer algo mejor que la amistad en un ambiente de convivencia culta? Me refiero a grandes debates sobre buen cine, literatura selecta, filosofía que engancha, arte contemporáneo, historia de España y Europa, mitos griegos…



Bajo estas líneas, universitarios, bachilleres y profesores escuchan a alguno de los invitados a las  Jornadas Humanisticas 2017: José Antonio Montero (Complutense), Pablo Alzola, (Rey Juan Carlos), Jordi Puig (Unav), Javier Viver (Swatch Group), Luis Arenal (Tajamar), Josep Maria Rossinyol (Viaró), Álex González (La Farga), Ignacio Pagés (Miralvent), José Sancho (Patrimonio Nacional)…

lunes, 21 de agosto de 2017

Denzel y Viola en "Fences"


“139 minutos de electricidad en un solo escenario. Este podría ser el resumen de Fences, la adaptación de la premiadísima obra de teatro homónima, obra de August Wilson, autor también del guión. Concretamente, la sexta de las diez piezas de las que consta el “Ciclo Pittsburgh”, que resume un siglo entero de la vida de los afroamericanos en Estados Unidos. Los protagonistas de esta versión, Denzel Washington y Viola Davis (Troy y Rose), aprendieron sus papeles en los escenarios de Broadway, y ahora es el propio Washington el que dirige la adaptación al cine”. Así resume Ana Sánchez de la Nieta esta soberbia película, que podría haber sido una comedia americana o una tragedia griega, y que es ambas cosas. O sea, un milagro artístico.

La casa de Troy y Rose –añade Ana- es el escenario donde un maduro matrimonio negro se abre en canal para mostrarnos sus aspiraciones, sus deseos, sus frustraciones, sus sueños rotos o cumplidos. Entre los temas tratados: la igualdad de oportunidades (no solo entre blancos y negros, también para hombre y mujer y entre distintas generaciones), la clase social, el racismo, el machismo, cuestiones políticas y el alcoholismo. Todos dentro de un drama familiar que renuncia desde el principio al melodrama barato, y que se muestra implacable e inesperadamente tierno con sus personajes.

Apabullante la interpretación de Denzel Washington, en los pantalones de un tipo vapuleado por la vida, con una rica personalidad donde destacan a partes iguales la verborrea llena de chispa, el cinismo y la resistencia. Ese torbellino de energía y vaivenes tiene el contrapunto perfecto de Viola Davis, mujer sólida, enamorada, modelo de equilibrio y sentido común, que destapará el tarro de las esencias al final de la historia. Entonces el espectador ya no tendrá ninguna duda de que Viola y Denzel han dado vida a un texto maravilloso, a una inolvidable radiografía de la condición humana, rebosante de ingenio y profundidad, y de que August Wilson y los actores habitan en el territorio de los genios.

domingo, 21 de mayo de 2017

Chesterton en Madrid


Domingo 28. Feria del Libro. Parque del Retiro. Caseta 253 (Editorial PALABRA).
Si pasas, ahí me encontrarás firmando                (de 12 a 3 y de 5 a 9).
Chesterton es un personaje inmenso en todos los sentidos, que te cautivará desde la primera página. Siempre periodista, alimentó durante toda su vida la pasión por la literatura, la historia, la filosofía, el Cristianismo y la política.
Le tocó vivir entre 1874 y 1936, en el Londres de la época victoriana y de la primera guerra mundial, donde bullían el socialismo y el capitalismo, las tesis de Marx y Malthus, de Freud y Nietzsche, de Comte y Darwin.
Amante de la polémica y el debate, con su deslumbrante forma de hablar y de escribir entró como un elefante en la cacharrería de esa modernidad. Pero solo tuvo amigos, porque su bondad y su sentido del humor fueron tan grandes como su corpulencia y su apetito.
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viernes, 14 de abril de 2017

España no colonizó


Con ocasión de una reciente polvareda mediática sobre la obra de España en América, Juan Manuel de Prada aborda el tema con clarividencia y nos regala una insuperable lección de historia de España, en columna publicada en ABC el 8 de abril de 2017. Imposible decir más en menos palabras, ni decirlo mejor y con más nervio. Transcribo el artículo íntegro:

“A José Antonio Sánchez, presidente de RTVE, le han montado un aquelarre por afirmar que España “no fue colonizadora, sino civilizadora y evangelizadora”. No debe extrañarnos tan furibunda reacción; pues, el españolito medio siempre ha sido una cacatúa orgullosa de regurgitar todos los topicazos de la Leyenda Negra, como nos explicaba Joaquín Bartrina en unos versos célebres: “Oyendo hablar a un hombre fácil es / acertar dónde vio la luz del sol. / Si habla bien de Inglaterra, será inglés; / si os habla mal de Prusia, es un francés; / y, si habla mal de España, es español”.

“Así, aceptando las tergiversaciones elaboradas por nuestros enemigos seculares, hemos llegado a avergonzarnos de los episodios más gloriosos de nuestra Historia, en un aberrante proceso de patología colectiva. Yo agradezco mucho a José Antonio Sánchez, de cuya teta nunca he mamado, que haya tenido el valor de confrontar al enfermo con su odiosa patología masoquista.

“España fue, en efecto, civilizadora y evangelizadora. Llegó a América con una idea muy sencilla y, a la vez, vertiginosa: Dios había hecho nacer a todos los hombres de una misma pareja; más tarde, había querido que su Hijo se pasease por el mundo en carne mortal, como si fuera descendiente de aquella primera pareja; y, ya por último, había entregado su poder al Papa, que a su vez se lo había alquilado a los reyes españoles en aquellas regiones del planeta. De lo que se deducía que los habitantes de aquellas regiones eran súbditos del rey español, fieles al Papa e hijos de Dios, por ser descendientes todos –como cualquier rey o Papa– de aquella primera pareja. Y algo tan sencillo y a la vez tan vertiginoso fue posible porque España era entonces la única nación europea que custodiaba íntegro el concepto medieval –escolástico– de la unidad universal de todos los hombres.

“Por supuesto, muchos españoles que se fueron a América albergaban crudos instintos materiales. Pero sobre su crudo materialismo se impuso la noción escolástica de unidad universal de todos los hombres. Por eso la reina Isabel montó en cólera cuando, de una de las primeras expediciones colombinas, le trajeron indios para que los tomase como esclavos; y ordenó reunir a sus mejores teólogos, para que le explicasen lo que ella ya sabía: que los indios eran tan hijos de Dios como ella misma. Y enseguida la tesis misionera se alzó frente a la tesis colonizadora; y surgió el “derecho de gentes”, amparando al indígena frente a los poderes temporales. Aquella fue la mayor empresa civilizadora que vieron los siglos.

“Luego, en la práctica cotidiana, se cometieron muchos abusos –como también Sánchez reconocía en su discurso–, porque había españoles crueles y ambiciosos. Pero españoles fueron también quienes denunciaron estos abusos, desde Bartolomé de las Casas a mi paisano Toribio de Motolinia. Y españoles fueron, en fin, los reyes, obispos y jurisperitos que defendieron a los indígenas con leyes humanísimas, sin parangón en la época. Una nación se define por los principios que sus mejores hijos sostienen, no por los abusos que sus bastardos perpetran. Y, además, por cada español cruel hubo siempre un fraile con los cojones muy bien puestos que se liaba a zurriagazos con él y lo amenazaba con la condenación eterna, obligándolo a pagar los estudios del indígena maltratado o a acoger a la indígena a la que había dejado preñada.

“Así, el español se fundió con el indígena, dando lugar a la más hermosa raza que vieron los siglos. Bastardo sea quien denigre esa raza; y bastardo también quien reniegue de la empresa que la hizo posible”.
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miércoles, 12 de abril de 2017

de Sócrates a Woody Allen


Con un Goya en portada,
ya tienes en Amazon esta
Breve Historia de la Ética

Más necesaria que nunca
en estos tiempos de posverdad.


viernes, 7 de abril de 2017

Imperiofobia y leyenda negra

 
 
Magnífica entrevista a María Elvira Roca. La autora de "Imperiofobia y leyenda negra" argumenta que la empresa española en América, lejos de haber sido un genocidio y un desastre, fue en realidad un milagro.
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domingo, 19 de marzo de 2017

Jiménez Lozano


Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa, sentenció Ortega. Algunos sí lo saben. Se diría que el periodista que siempre ha sido Jiménez Lozano se ha tomado esa difícil tarea explicativa como un reto muy personal. Buscando un amo (Rialp, 2017) nos brinda una antología de sesenta textos publicados desde el año 2000 en periódicos españoles. Un estupendo mural impresionista de los tiempos modernos y posmodernos, con su nihilismo lúdico y sus deconstrucciones, sus caras más problemáticas y sus raíces.

 Estamos ante un diagnóstico en toda regla, necesariamente interesante y sorprendentemente ameno, pues nunca falta la anécdota sabrosa, la lección de historia antigua o reciente, el escorzo de un personaje atractivo, la ironía benévola… Ahora que abundan los alumnos y escasean los maestros, estos sesenta artículos son otras tantas lecciones de civilidad, pequeñas solo en extensión, profundas y permanentes en su contenido.

 Jiménez Lozano gusta de interpretar el presente a la luz del pasado. Convoca para ello a Homero y Lao Tse, a Carlos V y Adriano de Utrecht, Alarico y Napoleón, Lenin y Stalin, Mao y Hitler, Rousseau y Bartolomé Carranza, Horacio y Cervantes… Después, por el puente de la comparación nos habla de la decadencia de Europa, se ríe de la palabrería posmoderna, denuncia la tiranía de lo políticamente correcto y su pensamiento único, desenmascara imposturas del arte actual, lamenta la torpeza de nuestros planes de estudio…

Breve botón de muestra

 Me parece oportuno añadir, pensando en los lectores que no conozcan a Jiménez Lozano, que es probablemente, entre los escritores españoles en activo, el intelectual con más enjundia. Dice, por ejemplo:

 La enseñanza antigua daba una gran importancia a la poesía porque aportaba el conocimiento necesario, a través del fulgor de la belleza, sobre la realidad del mundo y la frágil y perversa consistencia de la condición humana. Pág. 58

 Dramática necedad de las pedagogías y las campañas de lectura, que proclaman que lo importante es leer, sin que importe lo que se lea. Porque lo cierto es que siempre somos hijos de una palabra oída o leída, e importa absolutamente todo qué clase de palabra sea. 138

 Diderot dijo con todas las letras que Rousseau era “un bandido”, y Voltaire aseguró que no solo debían ser quemadas sus obras, sino que él mismo debía desaparecer con un castigo capital. Así que, en realidad, solo la posteridad, y especialmente nuestro mundo, parecen haber comprendido a este señor como resumen de bondades y maestro y espejo de educadores, aunque él llevó a sus hijos a una inclusa para que se los educasen los demás. 140

 La liquidación de la civilización occidental podemos simbolizarla en la honorabilidad artística que adquiere cualquier cosa, enseguida valorada por encima de una virgencita del Duccio, con tal de que magnifique la instintividad contra la cultura, e inaugure como gran estilo el pisoteamiento de lo hermoso, lo verdadero, y desde luego de la bondad humana, que sería igualmente una consideración subjetiva. 172

 Por atroz que haya sido y siga siendo la Historia humana, lo cierto es que ha dado bastantes muestras de individuos absolutamente extraordinarios, y bastantes miles o millones muy aceptables, que han hecho, y hacen, que el planeta no sea un puro corral de vacas, si las vacas me perdonan la comparación. 188

 Ya estamos, y parece que se va a estar más plenamente, en un régimen de enseñanza de baja intensidad, igual para todos; en la que se acabaría con las excelencias y los méritos que se nos asegura que son algo sumamente perjudicial para los menos económicamente favorecidos, porque parece partirse del supuesto de que todos los pobres son idiotas. 199

 En la China del señor Mao, gentes perfectamente analfabetas enseñaban historia o medicina, y hasta hacían intervenciones quirúrgicas a su manera, con la única guía de los pensamientos y poemas del Presidente Mao, aunque este llamaba a un médico occidental en cuanto le dolía alguna cosa, claro está. 200

 Este tiempo nuevo es una visión del mundo, según la cual deben ser destruidos treinta siglos de cultura, y, desde luego, el sentido ético y religioso, la tradición familiar y la noción misma de belleza, y toda esa destrucción debe ser considerada una conquista frente al pasado. 212

 Lo que vemos y tocamos cada día es que las cosas ya no son lo que son, sino lo que se decide que sean en cada momento; la verdad es diseñada, cada vez, por un supuesto consenso de opiniones, aunque en realidad sea una decisión por parte de quienes tienen el poder para ello. No podemos saber, entonces, lo que es justo o injusto, verdadero o falso, hermoso o espantoso, humano o inhumano, hasta que eso no se nos señala en cada caso, autoritariamente; y eso, comenzando por el mismo lenguaje.

 Y no hay posibilidad de referencia a algún tipo de verdad, porque la realidad es una realidad construida (…), donde las palabras se sostienen con su mera enunciación, y siempre significan lo que se nos ordene (212), y componen un argot ininteligible y polisémico, que parece decir todo de manera intelectualmente inapelable, y no quiere decir nada. 240

 La dictadura de lo “políticamente correcto” lleva  cabo un acondicionamiento continuo de las mentes, en un mundo en que solo resuenan la política y la comercialidad, donde resulta arduo que pueda brotar un discurso sobre otra realidad, porque esa realidad es desconocida para la mayoría, o ha sido estigmatizada y suscita temor a ser rechazada en un océano de unanimidad. 236

Porque pensar por cuenta propia es un signo de un individualismo insolidario, verdaderamente intolerable a estas alturas tan sociales. 241

 El adagio en latín que nos pinta la soledad transfiguradora y feliz, tal y como la imaginaban los antiguos, dice: “In angulo cum libro”, esto es, “con un libro en un rincón”; pero no el Día del Libro o en la Feria del Libro, sino siempre. 251
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viernes, 10 de marzo de 2017

La Isabel de Walsh



Ahora que media España ha visto la serie “Isabel” en televisión, puede ser oportuno recomendar una de sus mejores biografías. La vida de la admirable reina castellana, tan rica y cargada de aventura durante medio siglo, supera la imaginación del mejor guionista o novelista. Supo mantener su integridad moral en la corrompida corte de Enrique IV, su hermanastro. Contra la voluntad del rey, se casó a los dieciocho años con Fernando, rey de Sicilia y heredero de la corona de Aragón. A los veintitrés era reina de un territorio empobrecido, esquilmado y ensangrentado por los nobles. Treinta años más tarde, a su muerte, Castilla era el primer y más poderoso Estado moderno, organizado y pacificado, protagonista de la increíble aventura americana.

Isabel poseía una educación esmerada, una inteligencia despierta, un carácter fuerte y un encanto difícil de resistir. Los testimonios sobre su gran belleza son unánimes. Como casi todos los Trastámara, era rubia y de ojos claros. Entre sus aficiones estaban la caza y los caballos, la poesía y la música. A todos sus rasgos y aficiones anteponía su sentido del deber y su profunda religiosidad. Sin esa personalidad excepcional, le hubiera resultado imposible llevar a buen fin sus propósitos.

William Thomas Walsh estudió en la Universidad de Yale, ejerció el periodismo y fue profesor de lengua inglesa. En 1930 publicó en inglés Isabel de España. La primera edición castellana vio la luz en Burgos, siete años más tarde. Entre los muchos méritos de esta biografía yo destacaría su respeto a la verdad, su amenidad y su claridad expositiva. Esa claridad brilla especialmente cuando muestra el contexto de ideas y circunstancias que explican las difíciles decisiones de los protagonistas. Si tuviera que destacar tres ejemplos, las páginas dedicadas a los musulmanes, a los judíos y a la Inquisición me parecen difícilmente superables. 
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jueves, 2 de marzo de 2017

La negación de lo evidente


Bauman, icono de la izquierda posmoderna, murió hace dos meses con la conciencia tranquila, después de llamar corruptos y estúpidos a los políticos europeos, y de repetir que el saldo de Internet es negativo por la proliferación del “odio anónimo”. Lo estamos viendo, una vez más, a propósito de la campaña que Hazteoír ha lanzado contra la matraca Trans, en defensa de lo evidente. Consiste en la contratación de un autobús que recorre varias ciudades españolas mostrando la diferencia corporal entre niños y niñas. Algo tan de sentido común ha levantado en armas a Cristina Cifuentes y a los nuevos censores sexuales, que se mosquean cada vez que se pronuncia a secas la palabra hombre o mujer, y se ponen histéricos cuando oyen hablar de sexo natural o de ciencia, ya sea biología o medicina.

Para zambullirnos de lleno en el esperpento, el Fiscal Superior de la Comunidad de Madrid, Caballero Klink, ha ordenado la apertura de diligencias de investigación por posible delito de incitación al odio, y no descarta la retirada de todos los libros de texto y manuales de anatomía y fisiología publicados hasta el momento. Si usted se pregunta qué puede hacer para frenar el sinsentido de este país kafkiano, recuerde el consejo de Orwell: "Hemos caído tan bajo que atreverse a proclamar lo obvio se ha convertido en el deber esencial de toda persona inteligente".
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