viernes, 12 de marzo de 2010

Señora de rojo




Si el borroso matasellos de la respuesta no me engaña, escribí un christma a Miguel Delibes en diciembre de 1990, con una doble felicitación por la Navidad y por el Premio Cervantes. Y con la osadía de sugerirle el tema de una novela: su mujer y su familia.


Delibes me contestó, como solía, con un sello pegado a un tarjetón sin sobre, y al dorso su agradecimiento y una excusa: “No soy escritor de oficio. No escribo lo que quiero sino lo que puedo, lo que me exige dentro de mí ser expuesto”. Justo un año más tarde llegaba a las librerías Señora de rojo sobre fondo gris.


Para cualquier lectora joven, Señora de rojo me parece una clase impagable sobre el difícil arte de ser mujer. Y, para todos, es el retrato cumplido que Miguel Delibes nos ofrece de “una mujer que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”. Y también una delicada y original historia de amor. Y un canto a la familia. Y una profunda lección de humanismo.